The Bear
Temporada 4
¿Por qué seguir? Es la pregunta que le hace el Tío Computadora (amo ese nombre) a Nat en uno de los últimos episodios de la temporada y creo que con eso se termina de confirmar que esta serie se está volviendo bastante meta. El final de la temporada pasada y el comienzo de esta lidian con una reseña de The Bear del Chicago Tribune, que es bastante mixta. Donde se resalta que The Bear tiene disonancia culinaria, que es confusa y bastante inestable. No muy diferente a las reseñas que tuvieron la tercera y cuarta temporada de esta serie.
La reseña también resaltaba la excelencia de The Beef, la ventana que sigue ofreciendo los clásicos sándwiches de carne que se hicieron tan icónicos en la ciudad de Chicago desde que Mikey manejaba el lugar. Si queremos llevar esto a terreno meta de la serie, quizás The Beef sean las primeras dos temporadas. Y The Bear son las dos últimas, donde la serie definitivamente mutó en algo muy alejado de la adrenalina y los montajes de ritmo frenético que vimos cuando Carmy llegó en The Beef. Y Christopher Storer, creador de la serie, lo tiene muy en claro. Y esta es su forma de comunicarlo.
Por qué seguir es también la pregunta que se hace Carmy, el protagonista de esta serie pero que, también con el avance de las temporadas, dejó de ser el único centro de esta historia. The Bear era una serie sobre la comida cuando la comida era el centro de Carmy y de la familia Berzatto. Los recuerdos más felices y más traumáticos de esta familia disfuncional estaban centrados alrededor de una receta, de restaurantes a los que iban con un padre al que ya poco recuerdan, de una multitudinaria y ruidosa cena de Navidad, alrededor de un restaurante de sándwiches que solía ser una extensión de la personalidad de Mikey. Tan caótico pero lleno de corazón como su dueño. Pero la comida ya no es el centro sobre el que gira esta familia. Mikey ya no está. Y Carmy está empezando a entender que canalizar su dolor y su duelo en esta pasión -y obsesión- que alguna vez lo hizo sentir que era alguien, quizás no es la forma de sanar. Tiene que romper el patrón, como le dice Lee en una de las mejores escenas de la temporada.
Otra de las formas que tiene esta serie de diferenciarse de las anteriores temporadas se puede ver en el séptimo episodio, que es algo así como un lado B de Fishes, aquel inolvidable episodio de una bastante traumática Navidad junto a los Berzatto en la segunda temporada. En la boda de Tiff todo puede estallar en cualquier momento, pero no sucede. De hecho este encuentro familiar sirve para que nuestros tres protagonistas -si, esta serie ya no es solo sobre Carmy- tengan ciertas revelaciones que los encaminan a terminar de cerrar sus arcos. Sydney se siente parte de la familia después de una conversación con Donna y Richie se da cuenta que es mucho más importante de lo que alguna vez se dio crédito. Es el sostén emocional, el corazón de esa familia, es la arena. Carmy se da cuenta que se puede cambiar, que las relaciones se pueden recomponer. Los Berzatto terminan unidos y reconciliados a diferencia de lo que pasa en Fishes.
La familia es ahora el centro de The Bear (dentro y fuera de la cocina) y no la comida. Esta temporada tiene también varios personajes relacionándose de manera diversa con sus padres, o bien paternando. Obviamente Carmy y su madre (y el recuerdo de un padre que a veces aflora), pero también Sydney tiene un choque de realidad con el suyo. Marcus tiene que enfrentarse a recomponer o no su relación con su padre y Richie aprende que tener ayuda en la crianza no lo hace menos padre.
The Bear termina con un episodio que bien podría ser una obra de teatro, donde nuestros protagonistas -además de dar una clase de actuación- se dicen finalmente todo lo que tenían atragantado desde hace varias temporadas. Cuando sucede es extremadamente catártico y me dio la sensación de que todo esto podría haberse resuelto un poco antes (quizás algunos conflictos se estiraron innecesariamente una temporada de más), pero de todas maneras creo que es un final ganado y liberador. Carmy se sincera con Syd, con Richie y con Nat. ¿Quién soy si no estoy en una cocina? Durante toda la temporada hubo algunas señales que nos indicaron que el camino de Carmy lo alejaría de los restaurantes, y me intriga mucho cómo se vería una 5ta temporada sin él en la cocina (y quizás no en todos los episodios).
“Vos sos The Bear” le dice Carmy a Syd, de nuevo en un diálogo medio meta donde en realidad le está diciendo que ella encarna todo lo que imaginaron para ese lugar, gastronómica y humanamente. Le está diciendo que es parte de la familia, y un poco también diciéndole que ella es ahora quien conduce esta serie, de la mano con Richie, su nuevo socio. Por supuesto que sin él no se puede.
Con sus disonancias e inestabilidades, esta serie me hizo querer mucho a estos personajes. Una serie sin villanos y puro corazón. ¿Por qué seguir? Volvemos a esa pregunta. Puede que aún falte el postre, me intriga ver una temporada más, creo que después ya es tiempo de pedir la cuenta.
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